¿Por qué hay estrellas que brillan pero no se ven?
Y existe gente que nunca llego a conocer.

Aunque los puedo ver…
son los azules heridos del amanecer,
se desprenden del cielo arañándome,
arañándote, arañándote…

Hay un universo
de pequeñas cosas,
que solo se despiertan
cuando tú las nombras.

Todo lo que es bello
Está esperando tu mirada.

Tengo una caricia
Que sin ti se me derrama.

Hay un universo
hecho de pequeñas cosas
que vuelan sobre tu cabeza
si las soplas.

Hay atardeceres
Que no acaban de ponerse.

Hay un mar entero
Resumiéndose en tu boca.

Y yo te juro vida mía que lo surqué
preguntándole a tu piel.

¿Ya no te acuerdas? compañerita mía
cuando te hablé
de mi universo ¿ves?
No me creías ¿no?

Que existen los rincones,
donde el amor esconde.

Todo un universo de pequeñas cosas.
En él me está esperando ella
de una nube a otra.

No hay una promesa
que resista aquellas dudas.

No hay una caricia
Que le pueda a aquella luna.

Y yo te juro vida mía que desde ayer
la luna está, está en tu piel.

Yo te lo juro vida mía, te encontraré
junto al espacio aquel,
tú y yo y el cielo, el cielo…

Que existen los rincones,
donde el amor esconde.

Porque hay estrellas que brillan por ahí, lo sé
y existen sitios que nunca pude conocer.

Por eso ven a ver conmigo el sol aquel
de plata salpicándonos los mares…
de plata salpicándonos los mares…
de pequeñas cosas

Hay un universo
de pequeñas cosas…

Hay un universo
De pequeñas cosas…
en el que los amargos
trenzan flores
pa’ adornar fronteras.

Hay una mirada
que susurra a mis espaldas…
cuando los secretos
o se dicen
o se callan.

Si yo te juro vida mía
que puedo hacer
de este universo para ti uno bien.

Y tú me juras vida mía
que puede ser
tú, y yo y el cielo, el cielo aquel.

Y yo te juro vida mía
que puedo hacer
de este universo para ti uno bien

Y tú me juras vida mía
que puede ser
que existen los rincones,
las tardes que se ponen.

Porque hay estrellas que brillan…
pero no se ven.

Y existen sitios que nunca pude conocer…