He visto a dos niños
jurarse abrazados
eternas locuras
que sé que ningún ser humano
se las ha enseñado

Y he visto a la vida
volar de sus manos.

He visto a dos niños mirarse a los ojos
sentirse felices de estar amarrados.

Yo he oído el poema
que le ha dedicado:
“tu huella es mi paz
y tu horizonte es mi temor,
pero tu huella es mi paz,
aunque jamás será lo mismo aquel rincón
porque le falta el temblor de tu cuerpo
y le falta a la noche el relente
y la envidia de la gente.”

Y es que yo he oído el poema
que le ha dedicado.

Silencio, silencio,
Silencio, que en la cama de un amante,
la magia duerme poco, ¿no?
pero se acuesta antes.

Silencio, silencio
que la magia duerme.
Silencio, silencio
Que en la cama del amante.
La magia duerme poco, no…
Pero se acuesta antes.

Y he visto a la gente
pasarles rozando
y he visto que algunos se han ido
y algunos se quedan
y algunos jamás han estado
y he visto a la vida
sentarse a su lado
y al fin a esa niña mirarme a los ojos
los versos más bellos, salir de sus labios.

Y es que yo he oído el poema que le ha dedicado
Silencio, silencio, silencio.
Que en la cama de un amante,
la magia duerme poco, no…
pero se acuesta antes.

Silencio, silencio
que la magia duerme poco.
Silencio, silencio.
Que en la cama del amante
la magia duerme poco.

Silencio, silencio.
Que se asusta el aire.
Silencio, silencio.
Que se calle el aire
que quiero escuchar esos versos
de nuevo en sus labios.